El Gobernador de Malabo Baltasar Nseng Mesien se queja por la mala calidad del pan

El Gobernador de Malabo Baltasar Nseng Mesien se reunió antes de ayer urgentemente con todas las panaderías por las constantes quejas de los “consumidores” por la mala calidad del pan.

Ante esta situación el Gobernador pidió a la empresa libanesa y Martinez Hermano encargadas de traer harina a Guinea Ecuatorial preocuparse un poco mas en la calidad de la harina y que no falte pan en la cumbre que se celebrara en Malabo.

Estos (panaderos y proveedores) se disculparon y alegaron que los panes tenían esa mala calidad porque la harina (en los países de procedencia) se guardan mal en los almacenes.

Sobre la práctica de los sacrificios humanos en Guinea Ecuatorial

De la existencia de sacrificios de seres humanos con fines diversos tenemos conocimiento desde temprana edad. Normalmente se atribuían a los brujos en los poblados la autoría de ciertas muertes misteriosas o que no tenían explicación razonable para el hombre del pueblo, como el repentino fallecimiento de una persona que gozaba aparentemente de buena salud. Se consideraba que esas muertes estaban causándose durante la noche por los brujos. En ocasiones, eran los curanderos ansiosos de fama y de dinero –a quienes solían acudir los familiares de las víctimas para conocer los motivos ( o el autor) de la muerte de uno de los suyos– quienes aumentaban la creencia de la gente en estas prácticas. Es de señalar que los curanderos en cuestión se consideraban poseedores de poderes de adivino, capaces de identificar a cualquiera que haya matado a otro con artes brujeriles; y muchos se lo creían. De hecho, citaban los nombres y apellidos, tras cada consulta, así como la relación familiar y el poblado del (presunto) brujo causante de la muerte o la enfermedad de tal o cual persona.

Los curanderos eran también los grandes descubridores de las tentativas de homcidio por el arte de hechizar (“áviala”) a los niños, imputado asimismo a los brujos, normalmente algunos ancianos del pueblo, que prentendían que él (el niño hechizado) le “entregara” (diera en sacrificio) a uno de sus familiares más directos, preferentemente, de consanguinidad (padre, madre, tío o hermano).

Es curioso detectar que tanto las muertes y enfermedades misteriosas, vinculadas con la acción de la brujería, como el arte de hechizar a niños, no se relacionaban con un objetivo económico o de enriquecimiento de sus supuestos autores, ni con el poder político. Eran, al parecer, (hipotéticos) sacrificios llevados a cabo por los brujos que, siendo también parientes de las víctimas, tendrían la pretensión de causar de este modo daños a otros familiares suyos. O sea, que los brujos de referencia eran también familiares de sus víctimas. Por ejemplo, un hermano que mataba en la brujería al hijo de su hermano para perjudicar a éste por pura envidia; o un abuelo que hechizaba a su nieto para el mismo objetivo. De aquí el dicho de que “la brujería no cruza fronteras” (entre poblados).

Esta primera fase de las prácticas brujeriles fue reemplazada, al menos parcialmente, por otra (quizás desde los años 90): la del “apoderamiento del espírutu” de una persona viva por el brujo (“Kong”) hasta causarle la muerte, con un interés manifiestamente económico. No se trata de que el brujo quiera quedarse con el patrimonio de su víctima, que puede ser pariente suyo o no, sino de servirse de su espíritu para enriquecerse mucho y en seguida. Es el auge de los curanderos espiritisstas, en realidad comerciantes disfrazados, que está siendo disputado por las sectas, también espiritistas, que invaden el País en la actualidad. Una u otra modalidad de espiritismo tienen el objetivo primordial de acumuar dinero bajo el pretexto de sanar o predicar.

La tercera fase de sacrificios humanos, simultánea con las anteriores pero cada vez más notoria entre la población, está ligada con los ascensos o mantenimiento en importantes cargos en el Gobierno. Se produecen, por lo general, en vísperas de la composición de un nuevo Gobierno tras un proceso seudoelectoral. Su similitud con la primera es que el sacrificado debe ser un pariente consanguíneo (fuente popular).

El miedo sicológico de alguna parte de la población ha llegado a hacerles creer también en la posibilidad de ser dado en sacrificio a través de una llamada telefónica anónimma.

Siendo cualquier sacrificio humano por motivos brujeriles una aberración, el horror en esta cuestión ha llegado con la aparición de otra nueva modalidad en Guinea Ecuatorial: los ejecutados aparentemente por el Estado a través de quienes le representan en las distintas Instituciones (Fuerzas Armadas, Alcaldes, Gobernadores o Ministros), e indistintamente contra cualquier ciudadano (Medios de Comunicación y el murmullo popular como fuente).

Aquí la impunidad es absoluta, ni si quiera pueden intervenir ni los curanderos, tradicionales o espiritistas, ni las sectas, por no decir quien tiene el deber constitucional de hacerlo, que es el propio Estado: Fiscalía, Jueces, Gobierno.
Cita histótica:

En su Primera Catilinaria, el gran Orador Romano Cicerón, siendo Cónsul de Roma y ante los planes de su oponente político Catilina, de acabar con él con las armas y quemar Roma, pronuncia la siguiente frase en el Senado, donde también se encontraba Catilina para asistir a los debates como Senador:

“¡El Senado sabe esto, lo ve el Cónsul, y, sin embargo, Catilina vive! ¿Que digo vive? Hasta viene al Senado y Toma parte en sus acuerdos, mientras con la mirada anota los que de nosotros designa a la muerte”. Fin de la cita.

¿Existe realmente la brujería? ¿Por qué hasta los poderes del Estado ecuatoguineano creen tanto en ella? ¿No se estaría haciendo daño innecesariamente a familias enteras a causa de ella?

El Observador

Se ha derrumbado un edificio en Malabo con ciudadanos en su interior

Se acaba de derrumbar el antiguo edificio de PDGE (Malabo). En el interior del edificio se encontraban algunos ciudadanos.

El edificio era la antigua oficina del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE). Se desconoce si hay perdidas de vidas humanas. Algunos han sido evacuados al Hospital General. 

Según otras fuentes, estos afirman que, detrás del edificio se estaban realizando obras y el edificio se ha podido desplomar posiblemente por la rotura de uno de los pilares del edificio antiguo de PDGE. No están seguros se ha habido pérdidas humanas pero alguno de los que se encontraban dentro han sido trasladados al hospital en total tres personas. 

Ampliaremos con más datos.

María Fernanda Eulogio – Todas las cosas deben pasar

El otro día me estaba preguntando porqué tenía tantas ganas de hacer un comentario sobre el documental “Living in the Material World” sobre George Harrison filmado por Martin Scorsese. En esta ocasión dejo de lado los comentarios técnicos e incluso la objetividad porque no estamos ante un gran documental, no reinventa la rueda, ni agrega nada nuevo a una figura altamente conocida. Es simplemente la historia de uno de los personajes públicos que más llaman mi atención. Una de esas personas que creían que en la vida “existe algo más que esto”. Me conmueve su profunda espiritualidad llena de contradicciones si se quiere -al estar tan apegado a este mundo material del cual siempre trató de desprenderse-.

Claro que fue un tremendo músico y muestra de cómo ser un gran guitarrista sin llegar a ser virtuoso. Pero también se trata de un formato cinematográfico sobre el que no había profundizado, porque qué es un documental biográfico sino el buscar el legado de una persona a través de sus amigos. Consiste en revisar lo que, en efecto, dejaste en el mundo. Y es por esto que también me sirve como excusa para razonar sobre una de las mejores y más importantes cosas de la vida: los amigos.

Living in the Material World” recorre la vida de esta figura trascendental para la música, sea su trabajo de tu gusto o no, desde el inicio de los Beatles hasta su muerte en 2001. Y cuando se trata de los amigos que participan en esta cinta, se pueden encontrar los testimonios de gente como Ravi Shankar, Eric Clapton, del cinematográfico Terry Gilllian, de su hijo Dhani Harrison y por supuesto de su ex camaradas de los Beatles, entre otros.

La figura de Scorsese no brilla ni marca una diferencia en la factura del documental, todo el interés radica en su protagonista y sus conocidos, estamos hablando de un ex Beatle que creó más de un par de las mejores canciones de la historia del rock, que disfrutó a concho sus experiencias lisérgicas, que vivió en una época de profundas revoluciones, que se embarcó en una inusual búsqueda de lo trascendente, que le cedió su mujer a su mejor amigo y que logró que el rarito de Bob Dylan volviera a los escenarios para el concierto por Bangladeh y más aún le convenció para grabar un disco junto a Tom Petty, Jeff Lynne y Roy Orbison. (The travelling WilburysThe travelling Wilburys vol. 1, 1988).

Más allá del increíble talento y la vida excepcional que tuvo, queda claro que había un hombre muy querido por sus amigos, y es con eso con lo que todos podemos identificarnos, mientras miraba el film, no pude dejar de pensar… ¿Qué dirían mis amigos de mí cuando ya no esté? Gran ejercicio para saber cuál es nuestro aporte en el mundo. Aunque mis dudas deberían ser aún más básicas: ¿Habrá alguien que quiera hablar de mí?

A pesar de entrenarse en la meditación y el desapego a lo mundano, nunca se resolvieron del todo sus conflictos con John o Paul por el reconocimiento y la libertad creativa al interior del grupo. Cuando John Lennon murió, George y él no se hablaban. De acuerdo al relato de su esposa, George se sentía muy disgustado por la forma en la que John abandonó su cuerpo; pero en el fondo cómo te sentirías si nunca te reconciliaras con una persona que fue tan importante, alguien que quisiste tanto, que creció contigo o que compartió los eventos más importantes de tu vida.

Las relaciones entre semejantes son así impredecibles, a veces por mucha reflexión y buenas intenciones que se tengan, las personas simplemente te hacen explotar y a veces ya no puedes más con ellas. Mientras más cercana es la persona, mientras más estrecha la relación, peor puede ser el conflicto. A quienes más amamos, más les exigimos porque sentimos que les hemos dado parte de nosotros mismos, nuestra confianza y vulnerabilidad. Vaya que duele cuando sentimos que el trato no es recíproco. De todas formas Harrison evolucionó y para cuando su mujer se fue con su mejor amigo Eric Clapton, -que la convenció componiéndole “Layla”, era que no,- si bien hubo sufrimiento por un tiempo, no sacrificó la amistad que lo unía con ninguno de los involucrados.

También está el caso de su amistad con Bob Dylan, llena de altibajos esta vez por la personalidad extravagante de Dylan, que ni siquiera participó en este documental. El cariñoso Harrison incluso le dedicó un par de canciones para acercarse a él cuando se distanciaron en los 70s.

Las amistades de Harrison me hicieron reflexionar sobre cómo vas dejando pasar a las personas en tu vida o cómo una relación de cariño puede debilitarse tanto hasta desaparecer o convertirse en desprecio. ¿Qué cosas pueden valer la pena como para alejarse tanto? Una historia que pasa en todas partes y que aquí se magnifica por lo egos y los millones que corren en el mundo de la música. Pero en el fondo se trata de lo mismo, de las personas que conocemos, por qué hay algunas que dejamos o nos dejan en el camino y por qué otras siguen con nosotros.

Como compusiera Harrison “Todas las cosas deben pasar” (All things must pass, 1970) y al final no hay una buena razón para separarte, enojarte o distanciarte de tus amigos. Los años pasan pero los recuerdos no nos abandonan. Las personas que conocemos y van formando parte de nuestra vida aun cuando se van y ya no les veas más, dejan una huella, una marca en el espacio que habitamos.

Las relaciones, acaso la palabra más abstracta del diccionario es lo único que perdura y nos inmortaliza, todo lo demás desaparece. Lo que une a las personas es tan real que duele, nos alegra, saca carcajadas o lágrimas.

Se dice que un gesto vale más que mil palabras, pero a mí no me van tanto los gestos, lo que yo tengo son las palabras. Prosa para hacerles llegar un mensaje a todas las personas que han sido parte de mi vida y a las que les he tenido aprecio. Los que están lejos, los que ya no quieren estar, lo que siguen aquí, los que están enojados, los que fueron amigos y algo más: Mis amigos, ustedes no saben lo importantes que son.

En cada nuevo recoveco y en cada nueva aventura se conocen más y más personas que aumentan nuestra red de relaciones. Lo importante es que lo nuevo no implique dejar atrás lo anterior, porque la mayoría de las veces el alejamiento no es un acto consciente, no es una elección, simplemente pasa. Sobran razones para generar distancias, sin darnos cuenta, demasiadas horas de trabajo, mucho cansancio, la distancia física, la falta de dinero, discrepancias, etc…

Siempre es tiempo de minimizar el daño, quererse un poco más y reencontrarse con las personas que han significado algo, de seguro nos estarán esperando con los brazos abiertos o lo estarán cuando los sorprendamos.

Puede que a algunas personas no les diga nada ni lo anterior ni revisitar la vida de este artista, “Living in the Material World” supera las tres horas de duración, quizás debería recomendarlo sólo para los fanáticos incondicionales de George Harrison y para los que no saben nada de él. A los que no les toca la fibra sensible oír “My sweet lord” (All things must pass, 1970) o “While my guitar gently weeps” (The Beatles, 1968) quizás esto les resulte demasiado, aunque sigue siendo un excelente documento cultural. Sobre todo pensando que es en los minutos finales cuando se consigue quizás el único minuto de genuina emoción con el cual todos, admiradores o no del trabajo de George, podemos conectar: Ringo con la voz cortada y sin poder aguantar las lágrimas frente a la cámara, al recordar la última conversación con su gran amigo. Si alguien te recuerda así, no por la tristeza, sino por el profundo cariño que no se puede expresar sólo hablando, es que hicimos algo bastante bien.

“Todo puede esperar, menos la búsqueda de Dios y amarnos unos a otros”.

George Harrison.

 
Ficha Técnica.
 
Título: George Harrison: Living in the Material World.
 
Año: 2011
 
Director: Martin Scorsese.
 
País: Estados Unidos.
 
Participación de: George Harrison, Paul McCartney, Ringo Starr, Eric Clapton, Yoko Ono, Phil Spector, Terry Gilliam, Eric Idle, Tom Petty, Ravi Shankar, Jane Birkin, George Martin, Jackie Stewart, Dhani Harrison, Olivia Harrison, Klaus Voormann, Pattie Boyd, Jeff Lynne.
 
Duración: 208 minutos.
(“Everything else can wait, but the search for God cannot wait, and love one another”).

Fuente: colectivorionegro.cl

Inongo Vi Makomé firmara en la Rambla (Barcelona) su nueva obra

El próximo día 23 de abril, el escritor Inongon Vi Makomé firmara entre otros ejemplares de sus libros, el nuevo cuento:  ”El árbol que lloraba en el parque“,  y una nueva obra de su colección de cuentos. “HISTORIAS DE UNA SELVA AFRICANA PARA MUNA”. El acto de firmas se realizara de 14h a 15h, en el stang nº 1, en Rambla 82 (cerca de Liceua). 

El árbol que lloraba en el parque es otro título y otra nueva historia de tantas que componen la colección “Historias de una selva africana para Muna”, del mismo autor. En esta curiosa historia, la pequeña Rieka creía que, al abandonar su pueblo, en África, y al acompañar a sus padres en su emigración a Europa, no volvería a escuchar el lenguaje de los árboles ni a charlar con ellos como estaba acostumbrada a hacerlo en el bosque, cuando su madre la llevaba a la finca…. Pero este aquí cuando llega a Europa, descubre que los árboles que allí encuentra le hablan también, unos riendo y otros llorando, como es el caso de ese árbol del parque que lloraba, del que se hizo muy amiga. 

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